Qué es el cáncer

¿Qué es el cáncer? Visión general, signos de advertencia, síntomas y causas

Cáncer es una de esas palabras que nadie quiere escuchar cuando se le hace una prueba de diagnóstico o va al médico. Para muchos de nosotros, es sinónimo de enfermedad grave, y la gente piensa que es imposible o muy difícil de tratar, lo que a veces es cierto. En otros casos, el cáncer se desarrolla lentamente y no es causa de muerte. Así pues, las opciones de tratamiento se definen siempre en función del tipo de cáncer, su estadio, el estado de salud del paciente y su esperanza de vida.

No cabe duda de que el cáncer es difícil de tratar y que no existe un tratamiento único para todos los tipos. Además de su localización, cada cáncer tiene características diferentes, como signos y síntomas específicos, genes predisponentes y opciones de tratamiento.

Sin embargo, el cáncer tiene muchos puntos en común, independientemente del tipo y la localización. En este artículo, repasamos estos aspectos comunes, centrándonos principalmente en la causa del cáncer y en los signos y síntomas de alerta más comunes para sospechar el diagnóstico de esta enfermedad.

El panorama general

La mayoría de nosotros hemos oído hablar de la radioterapia y la quimioterapia como los principales enfoques de tratamiento del cáncer. A menudo evocan imágenes de calvicie, pérdida de peso y otros problemas de salud. Pero, ¿qué es exactamente el cáncer? ¿Qué causa el cáncer?

¿Qué es el cáncer?

Cáncer es el nombre clínico que recibe el crecimiento incontrolado de las células de un tejido determinado. A veces esto da lugar a un aumento de tamaño y a un tumor, pero no siempre. También hay cánceres sin tumores sólidos, siendo la leucemia uno de los mejores ejemplos.

El cáncer recibe un nombre según el tejido afectado. Por ejemplo, el cáncer de mama es el crecimiento incontrolado de células en el tejido del conducto mamario o en las glándulas mamarias.

Como muestra el ejemplo del cáncer de mama, un mismo órgano tiene diferentes tejidos y tipos de células. Así, el cáncer puede subdividirse en diferentes tipos en función de las células implicadas en el proceso maligno. Por ejemplo, en el caso del cáncer de mama, la mama tiene un tejido glandular que sintetiza la leche después del embarazo, y el tejido ductal está formado por el epitelio y su matriz extracelular, que soporta el tejido funcional.

Según el tipo de tejido implicado en el crecimiento incontrolado, podemos dividirlo en varios tipos:

  • Carcinoma: Es un tipo de cáncer frecuente que se origina en la cubierta interna o externa de la piel o de cualquier otro órgano. Se subdivide en adenocarcinoma (cáncer de las glándulas) y carcinoma de células escamosas (cáncer del epitelio).
  • Sarcoma: Es otro tipo de cáncer común que se origina en el tejido conectivo que sostiene los órganos y otros tejidos. Su nombre se debe al tejido principal. Por ejemplo, en el hueso se llama osteosarcoma, y en el músculo esquelético se llama rabdomiosarcoma.
  • Mieloma y leucemia: Este tipo de cáncer se origina en las células de la médula ósea o afecta a las células madre de diversas maneras. A diferencia de otros tipos de cáncer, la leucemia no siempre desarrolla un tumor. En cambio, provoca una superpoblación de células en la sangre.

Causas del cáncer

No existe una única causa de cáncer, sino que hay que tener en cuenta varios factores de riesgo. Podemos remontar el cáncer a un episodio de exposición a la radiación o decir que probablemente se deba a un hábito como el de fumar. Pero ésta no es la única causa, porque el cáncer es una enfermedad multifactorial. En otras palabras, son muchos los factores que entran en juego y actúan conjuntamente para desencadenar la transformación de las células en un linaje canceroso. Aquí es donde los factores de riesgo desempeñan un papel fundamental. Se trata de condiciones, enfermedades, exposiciones o hábitos que suelen darse en las personas que padecen un determinado tipo de cáncer.

Además, deben intervenir otros factores para ocultar estas células al sistema inmunitario, ya que en los casos normales son detectadas y destruidas. Por lo tanto, no es posible señalar una única razón, aunque sepamos cómo funciona el cáncer, y por eso puede encontrarse con información que indica que la causa del cáncer es desconocida. No es porque no entendamos cómo funcionan estas células, sino porque tienen interacciones complejas que no podemos rastrear con precisión en un solo paciente.

Lo que sí sabemos es que el cáncer se desarrolla cuando secuencias específicas del ADN se alteran por mutaciones. Estas secuencias de ADN suelen estar diseñadas para evitar que las células se dividan de forma agresiva o tienen algo que ver con el ciclo celular. En otros casos, desencadenan la muerte celular cuando algo va mal, y las células cancerosas se vuelven inmortales cuando se silencian. De cualquier manera, e independientemente del tipo de alteración que causen estas mutaciones, conducen a una replicación continua del material genético, a la creación acelerada de nuevos tejidos y a un crecimiento incontrolado que promueve nuevas mutaciones. Así es como el aumento de las mutaciones agrava el cáncer y cómo, finalmente, estas células tienen un aspecto y un comportamiento completamente diferente al del tejido del que proceden.

Pero si queremos prevenir el cáncer, el conocimiento de las alteraciones de la secuencia del ADN difícilmente se traducirá en una recomendación en nuestra vida cotidiana. Por ello, la prevención del cáncer se centra en los factores de riesgo, que a menudo conducen directa o indirectamente a las mencionadas alteraciones del ADN. Los factores de riesgo más comunes son

1. Exposición a la radiación

Las radiaciones tienen una longitud de onda capaz de provocar alteraciones en la célula, especialmente en el ADN. No todas las radiaciones presentan el mismo problema, pero podemos incluir los rayos X y otras técnicas de imagen médica como fuentes de radiación. Sin embargo, se siguen utilizando porque son seguros y sólo desencadenan el cáncer tras una exposición diaria. Por ello, los técnicos de rayos X tienen que descansar durante meses como medida preventiva para evitar el cáncer. La radioterapia es otra fuente de exposición. Por ello, la terapia contra el cáncer a veces desencadena un cáncer en un nuevo lugar, especialmente en forma de leucemia.

2. Exposición a toxinas y carcinógenos

Hay muchos carcinógenos en los alimentos, en el aire y en nuestra vida cotidiana. Una de las fuentes más abundantes de carcinógenos es el humo del tabaco, por lo que se asocia con el cáncer de pulmón y otras formas de cáncer. Otros carcinógenos, como el bisfenol A (BPA), pueden encontrarse en artículos de uso cotidiano, que no siempre se asocian a un mayor riesgo de cáncer.

3. Estado de salud

Ciertas condiciones de salud aumentan el riesgo de ciertos tipos de cáncer. Por ejemplo, los virus de la hepatitis crónica causan daños graves en el hígado, cirrosis y cáncer de hígado. Se sabe que la infección por la bacteria H. pylori desencadena el cáncer de estómago a través de diferentes mecanismos. Otras afecciones que desencadenan o facilitan el cáncer son la colitis ulcerosa, el VIH, los pólipos de colon, etc.

4. Historia familiar

En algunas familias, el riesgo de cáncer es mayor debido a susceptibilidades genéticas o mutaciones heredadas. En algunos casos, los cánceres se desarrollan durante la vida intrauterina o poco después del nacimiento debido a graves mutaciones.

5. Estilo de vida y hábitos

Tus hábitos desempeñan un papel importante a la hora de protegerte o facilitar el desarrollo del cáncer. Hemos hablado del humo del tabaco como uno de esos factores, pero hay muchos otros. Por ejemplo, la exposición excesiva al sol puede causar a veces cáncer de piel. La obesidad está asociada a un mayor riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer. Las relaciones sexuales sin protección aumentan el riesgo de ciertas infecciones, como el virus del papiloma humano, en las mujeres con cáncer de cuello uterino.

Signos y síntomas de advertencia del cáncer

Además de conocer los factores de riesgo, también es importante repasar los signos y síntomas más comunes del cáncer para estar alerta. Esto se debe a que el cáncer se comporta de forma diferente según el tejido afectado, pero en general hay un patrón que siguen la mayoría de los tipos de cáncer. A continuación se presenta una lista de signos y síntomas que describen este patrón:

1. Debilidad y pérdida muscular

Los pacientes con cáncer suelen sentirse mal en un estado general conocido como malestar. Estos pacientes pueden sentir que algo va mal pero no pueden precisar la razón exacta, especialmente en las primeras fases de la enfermedad. En etapas posteriores, este malestar se convierte lentamente en debilidad muscular y, a medida que la enfermedad avanza, el paciente comienza a perder masa muscular. Esto conduce a una mayor debilidad muscular y afecta a la calidad de vida.

La pérdida y la debilidad muscular forman parte de un síndrome de desgaste en el cáncer llamado caquexia, que incluye otros síntomas enumerados en este artículo. Este síndrome suele producirse en las fases avanzadas de la enfermedad, cuando el tumor canceroso ya ha crecido y podría extenderse a otros tejidos.

2. Pérdida de apetito

Los pacientes con cáncer suelen experimentar una importante reducción de su apetito. Esto puede ser un signo temprano o tardío de cáncer, dependiendo del tipo de cáncer. En los cánceres sólidos de la cavidad abdominal, un tumor en crecimiento puede empezar a empujar el estómago hacia atrás y crear una presión que reduce su volumen. En otros casos, la pérdida de apetito puede durar algún tiempo, a veces hasta que la enfermedad está en sus fases avanzadas.

La pérdida de apetito es otro síntoma de caquexia y, en los casos graves, contribuye a la progresión de la enfermedad. Los pacientes comienzan a rechazar los alimentos y su estado nutricional se deteriora. Su sistema inmunitario no funciona como se esperaba y se vuelve incapaz de detectar y destruir las células cancerosas. Como resultado, la enfermedad progresa más rápidamente de lo habitual.

3. Pérdida de peso involuntaria

La pérdida de apetito relacionada con el cáncer y otros factores suelen conducir a la pérdida de peso. La pérdida de peso involuntaria suele ser reconocida como un signo de alerta de mala salud por la gente común, incluso sin un profundo conocimiento de la ciencia médica. En los pacientes con cáncer, la pérdida de peso se produce a lo largo del curso de la enfermedad, pero es más rápida en las últimas fases, cuando el tumor ha crecido considerablemente y se alimenta frenéticamente de los nutrientes y la energía de la sangre del paciente.

El cáncer consume más energía de lo habitual para seguir creciendo, y es probable que el paciente no esté comiendo tan bien como debería debido a la anorexia (pérdida de apetito). Por lo tanto, se produce un aumento significativo del déficit calórico y el paciente comienza a perder peso. En algunos casos, sobre todo en el cáncer de hígado y otros cánceres que provocan retención de líquidos, puede producirse un aumento repentino de peso debido al exceso de líquido. En general, se puede decir que vale la pena examinar a un paciente que pierde el 5% de su peso en 6 meses sin cambios significativos en la dieta, el ejercicio o el uso de suplementos. Esto también forma parte del síndrome de caquexia y es más frecuente en las últimas fases de la enfermedad.

4. Fatiga

En el síndrome de caquexia también tenemos el cansancio, que es similar a la fatiga pero prolongado en el tiempo y a pesar del descanso adecuado. A veces es muy intenso y provoca limitaciones en las actividades diarias del paciente. Levantar escaleras puede convertirse en una fuente importante de fatiga, al igual que lavar o preparar las comidas. Así, la fatiga afecta a la calidad de vida del paciente y a menudo contribuye a la progresión de la enfermedad. Es más común y más pronunciado en las últimas etapas de la enfermedad, pero puede ser un síntoma temprano en algunos pacientes.

5. Sangrado

Muchos tipos de cáncer se caracterizan por algún tipo de hemorragia o por la propensión a sangrar. Por ejemplo, el cáncer de colon puede provocar una hemorragia gastrointestinal, y el cáncer de próstata puede dejar rastros de sangre en el líquido eyaculatorio. Por otro lado, los tumores no sólidos, como la leucemia, suelen estar asociados a erupciones cutáneas, episodios de hemorragia y tiempos de coagulación más largos.

En los cánceres sólidos, las hemorragias se producen debido al crecimiento de los vasos sanguíneos para abastecer el nuevo tejido canceroso. Este nuevo circuito de vasos sanguíneos crece de forma irregular y no sigue la anatomía del cuerpo. Por lo tanto, son frágiles y propensos a las hemorragias. En el caso de la leucemia, el cáncer provoca una hemorragia debido al desplazamiento de las células sanguíneas hacia la línea afectada. En otras palabras, los glóbulos blancos aumentan en número y ocupan el lugar de otras células en la médula ósea, lo que reduce el número de plaquetas en la sangre y compromete la función de coagulación de la sangre.

6. Ganglios linfáticos agrandados

Por último, es fundamental abordar el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos como signo temprano de ciertos tipos de cáncer. Cada uno tiene un ganglio linfático primario en el que suele drenar, y los médicos estudian y utilizan este patrón para identificar posibles problemas en pacientes aparentemente sanos. Esto no significa que todos los ganglios linfáticos agrandados puedan ser causados por el cáncer. Como se ha mencionado anteriormente, se trata de un patrón complejo para que los médicos lo estudien y apliquen en su práctica clínica, y algunos de estos ganglios linfáticos agrandados sólo pueden verse mediante estudios de imagen o cirugía.

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